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martes, 15 de agosto de 2017

Martes con mi chavoruco profesor. Consejo # 4: Viaja.


He de confesar que el consejo del cual ahora escribo, es algo que a mí me hubiera gustado hacer más en mis tiempos de universitario, pero que lo hice mucho en mis tiempos de adolescente.

Les cuento: cuando yo tenía 14 años, por azahares del destino fui invitado a un grupo juvenil (de esos de Iglesia), y, después de algún tiempo, fui adquiriendo más responsabilidades ahí y no sólo ahí, ya que me invitaban a participar en actividades de otros grupos.

Para no hacerles el cuento largo, y como lo escribí al principio, en ese tiempo viajé mucho debido a que era común que me invitaran a reuniones dentro de los municipios de Nayarit, e incluso a otros estados (incluso viajé a Ecuador a tomar un curso de un mes para capacitar a los jóvenes de diferentes grupos).

Total: yo disfrutaba esos viajes, el simple hecho de ir en carretera (la mayoría de los viajes los hacía en autobús o en coche) era una experiencia que me relajaba, no importaba lo que tardara en llegar (alguna vez en un viaje hicimos aproximadamente 28 horas para llegar a nuestro destino), era relajante.

Los viajes, además de lo obvio que es conocer nuevos lugares, me permitieron conocer a muchas personas con las que sigo estando en contacto (bendito Facebook).



Debido al tipo de ambiente en el que realizaba mis viajes, era común que me hospedara en casas de personas que vivían en ese lugar, lo que me ayudó a conocer de manera más cercana las costumbres y las comidas que se acostumbraban en esos lugares, así descubrí el chocolate “Costanzo” de San Luis Potosí (delicioso), el queso de tuna también de SLP (no tan delicioso), el pozol en Tabasco (tampoco me gustó mucho), el ceviche de Pejelagarto, los tacos de la estación en Tuxpan, Jalisco, la yuca frita en Ecuador, la yerba mate (que la probé en Ecuador, pero que la llevaba un Argentino) y un gran etcétera.

Entonces mi consejo es: Viajen. A donde sea, con quién sea (si es con amigos mucho mejor), prueben las comidas, recorran los lugares caminando si es posible, platiquen con las personas, si se van a hospedar con alguien que conozcan llévenle un recuerdo, investiguen antes de viajar que sitios de ese destino deben conocer y vayan palomeando la lista…

Viajar nos renueva, nos ilustra y nos ayuda a tener historias que contar en el futuro (como, por ejemplo, cuando viajé a Villahermosa, una señora nos preguntó a mí y a un amigo que si en Nayarit había caballos y si conocíamos los frijoles, como si fuéramos de otra parte del mundo).

En fin, si llegaste hasta aquí te agradezco por tu tiempo y espero que te haya gustado el consejo de este martes. Si no has viajado mucho no hay problema, siempre hay tiempo y cada día se abren nuevas vías de acceso a diferentes lugares lo que hace que podamos llegar más rápido.

Si te gustó este post puedes dejar un comentario aquí abajo diciendo cuál ha sido el lugar al que has viajado que más te ha gustado y por qué; también puedes comentar de qué te gustaría que se tratara la próxima publicación para ponerme a trabajar en ella.


¡Saludos y muchas gracias por pasar!